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Baselworld 2017: Rolex Oyster Perpetual Sea-Dweller Réplica perfecta

Baselworld 2017: Rolex Oyster Perpetual Sea-Dweller Réplica perfecta

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by marzo 31, 2018 Rolex Réplica

En 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, el teniente británico John Francis Williams fue hecho prisionero al caer su avión en territorio enemigo. Apresado, fue conducido a un campamento de prisioneros. Desde allí escribió a las oficinas de Rolex para pedir uno de sus cronógrafos. El propio Hans Wilsdorf, fundador de la firma, le respondió que se lo enviaba encantado y que esperaba al final de la guerra para que se lo abonara. Rolex tuvo que hacer el envío tres veces porque los dos primeros relojes se perdieron.Muchas firmas venderían su alma al diablo por poder contar una historia así, pero la casa de Ginebra guarda un discreto silencio sobre ella. También de todas las demás que componen su trayectoria, porque Rolex se ha negado hasta ahora a escribir una biografía oficial definitiva sobre su propia historia. Es una de las muchas curiosidades de una marca deseada por muchos y admirada por todos. En Rolex, cuyo emblema es una corona, siempre han dicho que el rey es el reloj. Todos los demás aspectos quedan en un segundo plano. Mantenerse fieles a esta filosofía es una de las razones que explica su enorme éxito.Los Rolex son sencillos, algo raro en una época en la que impera las complicaciones y parece que una firma es más importante cuando es capaz de desarrollar el movimiento con mayor número de componentes. Éste nunca ha sido un territorio en el que ha competido Rolex. En su lugar, su creador Hans Wilsdorf decidió que incorporaran funciones útiles que fueran parte activa del reloj. Por ejemplo, la fecha cambia cada 24 horas y es normal que la consultemos frecuentemente para ser el día en el que estamos, algo que no ocurre con el mes ni mucho menos con el año. Esta especialización en unas pocas funciones ha permitido a la firma centrarse en su constante mejora y lograr, en otras cosas, que las ventanas de fecha de sus mecanismos cambien de manera instantánea a la media y lograr con ello un efecto visual muy atractivo.

Si bien en tiempos anteriores ya se había garantizado la hermeticidad de una pieza Rolex enfocada a la práctica del submarinismo con el “apellido” Submariner, en 1967 se lanzó un nuevo estándar en los relojes de buceo: 610 metros de tolerancia y visibilidad incuestionable en cualquier tipo de misión, con ello se incluía una válvula de helio ideal para compensar las variaciones de presión en inmersiones profundas y prolongadas.

Cinco décadas más tarde nos encontramos con un histórico inmediato en esta clase de horología: 1,200 metros de hermeticidad; bisel unidireccional Cerachrom (patentado de cerámica); tratamiento luminiscente desarrollado en Casa y presentado el año pasado, Chromalight; válvula de helio –apenas– perceptible a la altura de las 9 horas montada en la carrura de acero; lente Cyclops propuesta en punto de las 3 horas. Pero lo más importante, el nuevo calibre 3235 da vida a esta referencia, y es que está dotado de una reserva de 70 h de autonomía gracias a un sistema de escape (Chronoenergy) de menor masa hecho de fósforo de níquel, un tren de engranajes más eficiente, una cuerda más delgada que permite ingresar más muelle al barrilete de gran capacidad y a una espiral de silicio con tecnología in-house (Parachrom). Con todo ello el rate de tolerancia-desviación diaria de +2-2 con certificación de Cronómetro Superlativo por Rolex.

A todo esto le favorece un diseño espectacular, muy Rolex, y que privilegia el buen gusto con una carátula negra que contrasta a la perfección en las profundidades marinas. La pieza se abraza al pulso mediante un brazalete Oyster de acero con cierre desplegable Oysterlock.

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